Dermatología Clínica

Enfermedades de la piel, pelo y uñas 

Acné

Es una enfermedad inflamatoria de la unidad pilosebácea. Es una de las patologías dermatológicas más frecuentes, ya que afecta casi al 80% de los adolescentes entre los 13 y los 18 años. Representa el 25% de las consultas al dermatólogo. Puede durar muchos años, dejar cicatrices persistentes y provocar efectos adversos importantes en el desarrollo psicológico del adolescente que la sufre. Su etiología es multifactorial y actualmente existen tratamientos muy efectivos para controlar cada uno de los factores patogénicos implicados. El conocimiento correcto de las bases causantes del acné permite efectuar una aproximación terapéutica adecuada que a menudo es definitiva en casos leves o moderados, y permite ayudar de forma correcta los más graves. El tratamiento debe realizarse a partir del momento en que el familiar o el paciente consulten, sin necesidad de esperar la aparición de lesiones graves. Cada tipo de lesión tiene un tratamiento específico y es importante saber escoger según la clínica el más adecuado en base al tipo de lesión predominante. En este momento, resulta inaceptable que un adolescente tenga que oír: «El acné es cosa de la edad, ¡ya se te pasará!.

Dermatitis seborrea

La dermatitis seborréica es una afección cutánea muy frecuente que hace que se formen areas inflamadas de escamas blancas o amarillentas en la piel. Se trata de una patología que se da de forma localizada en aquellas partes del cuerpo donde las glándulas sebáceas son más activas, como en la cara, el cuero cabelludo, el interior del oído o los pliegues cutáneos. Se desconoce la causa exacta que provoca la dermatitis seborreica, aunque parece ser hereditaria y se relaciona con desequilibrios hormonales, un sistema inmunológico deprimido, falta de ciertos nutrientes y alteraciones del sistema nervioso. La dermatosis seborreica suele afectar a los lactantes, la llamada ‘costra láctea’, a los adolescentes y a las personas de entre 20 y 50 años. A pesar de que puede afectar a ambos sexos, es más común en hombres. Los síntomas pueden ser, además de la aparición de las mencionadas placas, enrojecimiento de la piel, picor o pérdida del cabello, entre otros. Se trata de una patología crónica, recurrente y que se agrava durante los meses de frío y con el cansancio y el estrés. No obstante, puede controlarse de forma efectiva con el tratamiento dermatológico adecuado.

Melasma

El cloasma o melasma es una hiperpigmentación adquirida de color marrón claro u oscuro.
Afecta con mayor frecuencia a la cara y el cuello y es consecuencia de la exposición solar y de la predisposición genética. No obstante, la aparición de estas manchas marrones se relaciona con la alta presencia de estrógenos en el organismo que se da en el embarazo y con el uso de anticonceptivos orales o tal vez, con ciertos medicamentos, aunque también pueden aparecer de forma espontánea sin causa aparente. A su vez, algunos métodos de depilación o decoloración del vello facial pueden ser demasiados agresivos y provocar melasma.
El cloasma o melasma supone generalmente un problema estético al poder afectar zonas extensas del rostro y áreas comprometidas como el labio superior. 
Eliminar por completo el melasma es difícil, pero todo depende de qué tipo se trate: epidérmico, dérmico y de tipo mixto. El dermatólogo es el profesional que debe examinar las manchas, confirmar el diagnóstico y proponer el tratamiento más adecuado.

Dermatitis por contacto

La dermatitis de contacto engloba todas las reacciones inflamatorias que se producen en la piel cuando esta entra en contacto con ciertas sustancias.

Las dermatitis de contacto pueden deberse a una dermatitis irritante o bien a una dermatitis alérgica.

La dermatitis irritante se produce cuando la piel se expone a sustancias químicas, generalmente jabones y detergentes, que provocan una irritación en la piel, parecida a una quemadura y que puede ser dolorosa. 

La dermatitis alérgica, por lo contrario, es provocada por la exposición a una sustancia o material a los que la persona se ha vuelto muy sensible o alérgica.

Los síntomas varían dependiendo de la causa y el tipo de dermatitis, pero puede ir desde enrojecimiento de la piel, picor, ardor, sarpullido, piel seca, hinchazón e incluso fisuras.

Las manos son una de las partes más afectadas por la dermatitis de contacto. Los perfumes, los cosméticos y los productos para el cabello a menudo provocan reacciones de hipersensibilidad en la cara, la cabeza y el cuello. Las joyas también pueden causar problemas en la piel. 

La dermatitis de contacto suele desaparecer sin complicaciones después de dos o tres semanas, pero puede reaparecer si no se identifica y evita la sustancia o material que la causó.

El dermatólogo puede prescribir tratamientos que ayuden a mejorar los síntomas de la dermatitis y realizará las pruebas necesarias para determinar qué provoca esta reacción.

Complejo vascular de pierna (úlceras)

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Esclerodermia

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Herpes zóster

El herpes zóster es una erupción en la piel debida a la reactivación del virus varicela zóster.

Cuando una persona contrae varicela, el virus no se elimina, sino que permanece inactivo en ciertos nervios del cuerpo. El herpes zóster, también conocido como ‘culebrilla’, se produce cuando el virus se reactiva en estos nervios al cabo de unos años. 

La causa por la cual el virus se reactiva no es clara y la enfermedad puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad. Sin embargo, es más habitual en personas mayores de 60 años, que contrayeron la varicela antes de cumplir un año o con el sistema inmunológico debilitado por medicamentos o enfermedad.

El herpes zóster es una enfermedad contagiosa. Si un adulto o un niño que no ha pasado la varicela y no se ha vacunado contra esta enfermedad tiene contacto directo con la erupción por herpes zóster, pueden desarrollar varicela y no zóster.

El primer síntoma generalmente es dolor, hormigueo o ardor en la zona del nervio afectado. Poco después aparecen la erupción y las ampollas, las cuales al romperse forman pequeñas úlceras. El herpes zóster puede causar también dolor abdominal, fiebre y escalofríos y malestar general.


El tratamiento de este herpes tiene como objetivo disminuir el dolor, prevenir complicaciones y acortar el curso de la enfermedad.


El herpes zóster normalmente desaparece al cabo de dos o tres semanas y muy rara vez reaparece. Algunas veces, el dolor en el área afectada por el zóster puede durar de meses a años, lo cual se conoce como neuralgia posherpética.

Linfomas cutáneos

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Lupus eritematoso

El lupus eritematoso cutáneo es una patología de la piel que afecta a los enfermos de lupus.
Este patología cutánea se caracteriza por causar erupciones o llagas en la piel, especialmente en aquellas partes del cuerpo más expuestas al sol.
El lupus cutáneo puede darse en tres formas: lupus cutáneo crónico o lupus discoide, lupus cutáneo subagudo o lupus cutáneo agudo.

El lupus cutáneo crónico (lupus discoide) se caracteriza por la aparición de lesiones circulares en forma de disco de color rojo, escamosas y gruesas que no suelen doler ni picar. Con el paso del tiempo, estas lesiones pueden llegar a producir cicatrices y la decoloración de la piel. Cuando el lupus discoide afecta al cuero cabelludo, este puede provocar la pérdida de pelo de forma permanente.
Las lesiones del lupus cutáneo subagudo pueden aparecer como áreas de piel escamosas de color rojo con bordes definidos o como lesiones rojas en forma de anillo. Las lesiones generalmente no pican o ni cicatrizan, pero pueden perder color. 
Las heridas del lupus cutáneo agudo se producen cuando el lupus sistémico está activo. La forma más común se caracteriza por una erupción en las mejillas que se parece a una quemadura solar. La erupción se extiende sobre el puente de la nariz y adquiere una forma parecida a las alas de una mariposa. Sin embargo, dicha erupción puede aparecer en todo el cuerpo. Por lo general este tipo de lupus cutáneo no produce cicatrices, aunque pueden haber cambios en la pigmentación de la piel.
Todas las lesiones del lupus son muy fotosensibles, así que todos los pacientes deben extremar las medidas de protección solar.
Las llagas y erupciones cutáneas provocadas por el lupus deben ser examinadas por un dermatólogo, quien podrá determinar las pautas de cuidados y tratamientos más adecuadas.

Nevus (lunares)

Los lunares son protuberancias de la piel debido a una acumulación benigna de melanocitos, las células productoras del pigmento que da color a la piel.

Pueden ser de diferentes tamaños, formas y colores, dependiendo de su localización y modo de aparición. No obstante, suelen ser rosados o marrones, planos o elevados y de forma ovalada. Pueden estar aislados o en grupos.
Los lunares, o nevus melanocíticos, son muy frecuentes. Muchas personas nacen ya con algunos lunares (nevus melanocíticos congénitos) y desarrollan otros a lo largo de su vida de forma espontánea o como consecuencia de la exposición al sol.
En cada persona es habitual encontrar una veintena de lunares entre los veinte y los cincuenta años. Es en la pubertad cuando suele haber un mayor aumento del número de nevus, mientras que, a partir de los cincuenta, estos suelen ir desapareciendo. 
Estas pecas no solo pueden provocar un malestar estético, sino que es muy importante que el dermatólogo las examine y determine su grado de benignidad o malignidad y la necesidad o no de su tratamiento o extirpación.
Los lunares pueden cambiar con el tiempo sin que esto signifique siempre que se estén haciendo malignos. No obstante, hay que respetar los controles periódicos que fijará el dermatólogo para examinar su evolución.
Las pecas inusuales (nevus displásicos), es decir, distintas a las otras del cuerpo, tienen más probabilidades de convertirse en melanoma, un cáncer de piel que puede llegar a ser fatal. Ante cualquier cambio repentino en algún lunar, hay que acudir rápidamente al dermatólogo, ya que el diagnóstico y el tratamiento precoz mejoran mucho el pronóstico.

Cuanto mayor número de nevus tiene una persona, mayor es el riesgo de desarrollar melanoma. Especialmente si los lunares están en una zona del cuerpo muy expuesta al sol o que recibe traumas continuos, por ejemplo, con el afeitado si se encuentra en la zona de la barba. También si se tiene algún familiar que ha padecido un melanoma y muy especialmente las personas con piel, cabello y ojos claros.

Pénfigo

Los penfigoides comprenden un conjunto de enfermedades autoinmunes adquiridas.
Son patologías poco comunes que se caracterizan por la aparición de ampollas en la piel y las mucosas.

Las ampollas aparecen de manera espontánea y son relativamente asintomáticas, pero las lesiones se extienden y las complicaciones de la enfermedad pueden ser muy graves. Por esto motivo, deben tratarse de inmediato con el tratamiento dermatológico más adecuado. 
Las enfermedades penfigoides se presenta casi de manera exclusiva en adultos de edad madura o avanzada. No son patologías contagiosas y no parecen ser hereditarias.
Existen tres tipos de penfigoides: ampolloso, cicatricial y gestaniosis.

Prurigo por insectos

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Queratodermias palmo – plantares

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Reacción adversa a medicamentos

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Tiñas

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Verruga seborreica

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Rosácea

La rosácea es una afección de la piel que causa enrojecimiento y la aparición de pápulas y pústulas. La cuperosis suele estar presente en los pacientes con rosácea.
Es un trastorno que comparte características con el acné al verse implicadas las unidades pilosebáceas de la cara, es decir, los folículos pilosos y las glándulas sebáceas que lo rodean. También se caracteriza por una mayor reactividad de los capilares al calor, por lo cual produce rubor o piel enrojecida. 

La rosácea suele ser más común en las mujeres y las personas de piel clara. A menudo coexiste con el acné y, de hecho, este puede preceder al inicio de la rosácea.

Se trata de una afección que puede provocar malestar y afectar negativamente a la autoestima de la persona que la padece al tener una afectación estética importante. Por ello, aunque la rosácea no ocasione ningún problema de salud en sí, es conveniente seguir los cuidados que determine el dermatólogo. Actualmente existen diferentes tratamientos dermoestéticos para la rosácea con resultados excelentes.

Dermatitis atópica

La piel con tendencia atópica es una afección de la piel que se manifiesta con brotes de dermatitis (fase aguda) y periodos de remisión (fase crónica).
La dermatitis atópica o eczema atópico se debe a una reacción en la piel similar a la de una alergia, que hace que se produzca una dermatitis (inflamación de la piel), que puede ir acompañada de heridas, costras debidas al rascado, y descamación.
Se produce 

Aunque parecen ser muchas las posibles causas de la dermatitis atópica, es una afección que suele tener un factor hereditario (en la gran mayoría de los casos, hay antecedentes de piel atópica en la familia), y se asocia también a personas que sufren algún tipo de enfermedad alérgica como rinitis alérgica, alergia al polen o asma.
Otros factores como el estrés emocional, los baños excesivamente frecuentes o prolongados o los productos de higiene e hidratantes inadecuados pueden desencadenar o empeorar la piel con tendencia atópica y causar brotes de dermatitis. 
Los síntomas, más allá de la hinchazón y el enrojecimiento de la piel, pueden ir desde el picor intenso, ampollas, piel seca, piel en carne viva como consecuencia del rascado, secreción o sangrado, descamación o zonas de piel engrosadas. Los eczemas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero es habitual en zonas como la parte interior de los codos y las rodillas.
Actualmente la dermatitis atópica es muy común en bebés y niños. De hecho, se calcula que entre un 10 y un 20% de los niños españoles tienen piel atópica. La mayoría de personas deja de padecerla cuando entran en la edad adulta, pero puede ser una afección crónica y recurrente.
Las personas con piel con tendencia atópica o que sufran puntualmente algún brote de dermatitis deben acudir al dermatólogo para iniciar el tratamiento adecuado lo antes posible para aliviar el malestar causado por los síntomas propios de la atopia y los eczemas y evitar el rebrote de la dermatitis como consecuencia del rascado.
Pero, sobre todo, para evitar posibles complicaciones como las infecciones causadas por bacterias, hongos o virus, ya que la piel dañada está más indefensa ante estas amenazas; las cicatrices o marcas permanentes como consecuencia del rascado; y los efectos secundarios del uso prolongado de medicamentos para controlar el eccema, como los corticoides.

Caída de cabello

La alopecia consiste en la caída del cabello por causas principalmente genéticas, hormonales y de edad. Dentro de los tratamientos:1-Bioestimulación con Plasma Rico en Plaquetas: es un tratamiento regenerador que se emplea desde hace unos años en la dermatología estética, pero que se lleva utilizando desde ya hace tiempo en otros campos de la medicina.Esta técnica, aplicada durante sesiones repetidas y mantenidas en el tiempo, tiene como fin, mejorar el sistema inmunitario y acelerar los procesos fisiológicos de reparación de los tejidos, consiguiendo actuar contra el proceso de oxidación celular, regenerar los tejidos y en definitiva, desatar un rejuvenecimiento celular de los mismos. 2- Tratamientos farmacológicos: Ciertas patologías que afectan a la piel, al cabello o a las mucosas pueden tratarse con tratamientos farmacológicos, sin necesidad de recurrir a otros procedimientos dermatológicos. El dermatólogo será en cualquier caso el profesional que, tras la exploración facultativa, prescribirá unos medicamentos, fármacos o cosméticos determinados, la dosis y la duración de la toma o la aplicación. Tras finalizar el tratamiento, podrá ser necesaria una nueva visita médica para determinar si se han dado los resultados esperados.

Hongos en las uñas

Las uñas son un anexo de la piel. Representan un aparato especializado que colabora en la protección de las puntas de los dedos, en el agarre y tracción de objetos pequeños, mejora la sensibilidad fina y la apariencia cosmética de manos y pies. 

Existen muchas enfermedades que pueden afectar las uñas por lo que un exámen detallado de estas, es bastante importante. Condiciones médicas como anemia, problemas endocrinos, psoriasis, liquen plano, alopecia areata serán algunos de los detalles a analizar y que se observan con bastante frecuencia. Tu ocupación, pasatiempos y actividades diarias serán de mucha ayuda para comprender tu padecimiento. En Total Dermatology tenemos la más alta capacitación y contamos con las mejores tecnologías para el tratamiento integral de tus uñas.

 Escabiosis (sarna)

La escabiosis o sarna es una enfermedad de la piel causada por un ácaro.
Los síntomas de la infección por sarna son el picor, especialmente durante la noche, erupciones cutáneas, úlceras y líneas delgadas en la piel.

La sarna o escabiosis se transmite por el contacto piel con piel con la persona afectada y raramente por el contacto con ropas o animales infectados.
Los brotes de sarna no son habituales y suelen darse sobre todo en comunidades cerradas.

Con el tratamiento dermatológico adecuado y los cuidados indicados, la sarna puede curarse sin consecuencias para la salud.

Herpes simple

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Impétigo vulgar

El impétigo es una infección que afecta la epidermis, la capa más superficial de la piel.
Se caracteriza por erosiones con costras, úlceras llenas de pus o ampollas que pican. Es una patología que es más frecuente en niños. 

El impétigo está causado por las bacterias estreptococos o estafilococos que aprovechan alguna herida de la piel para entrar en el organismo, multiplicarse y causar inflamación e infección. No obstante, el impétigo también puede aparecer en alguna zona de la piel donde no hay una ruptura visible.

Es una infección que se puede contagiar a otras personas si el líquido que supura de las ampollas entra en contacto con un zona abierta de la piel.

Las úlceras del impétigo se curan lentamente con el tratamiento adecuado y muy rara vez forman cicatriz, aunque la patología puede reaparecer.

Liquen Plano

El liquen plano es una enfermedad inflamatoria aguda o crónica que afecta a la piel y las mucosas.
La causa exacta del liquen plano se desconoce. Sin embargo, parece estar relacionado con una reacción alérgica o inmunitaria debida a la exposición a ciertos medicamentos o sustancias químicas y a enfermedades como la hepatitis C.
Se caracteriza por la aparición de pápulas blancas, violáceas y brillantes que causan escamas y costras en la piel. Estas lesiones se encuentran generalmente en las áreas internas de la muñeca, las piernas, el torso, o en los genitales y causan picazón. En la boca, suelen aparecer pápulas blancas lechosas que pueden formar úlceras dolorosas.
Normalmente el liquen plano afecta a personas de entre 30 a 60 años y es más frecuente en mujeres y personas de raza negra. 
El liquen plano generalmente no es dañino y mejora con el tratamiento dermatológico adecuado. La afección, por lo general, desaparece al cabo de un tiempo, pero puede aparecer y desaparecer durante años.

Molusco contagioso

El molusco contagioso es una infección vírica muy común en los niños.
Esta infección provoca la aparición de pápulas o nódulos, unos bultos pequeños muy parecidos a las verrugas de color perlado en la piel, que pueden aparecer en casi cualquier parte del cuerpo, excepto en las manos y las plantas de los pies.
Por lo general, las pápulas no producen dolor, pero pueden causar picor u otras molestias. Como su nombre indica, los moluscos son contagiosos y pueden transmitirse por el contacto de piel con piel. Por esta razón, las lesiones no deben tocarse, ni rascarse ni frotarse, ya que esto solo hará que el virus se propague en filas o grupos y pueda extenderse a otras partes del cuerpo.
En la mayoría de casos, la infección es leve y desaparece por sí sola al cabo de unos meses, aunque puede reaparecer de forma espontánea.
Nunca hay que intentar reventar o quitar los bultos, ya que esto podría diseminar la infección. El dermatólogo es quien deberá explorar las lesiones y determinar el tratamiento más adecuado cuando así se requiera.

Pediculosis (piojos)

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Pitiriasis (Alba, Versicolor y Rosada)

La pitiriasis versicolor es una infección por hongos que afecta a la piel causando trastornos de pigmentación.
Es una micosis crónica, leve, normalmente asintomática y no es contagiosa. Puede afectar a personas de cualquier edad, siendo más frecuente en adultos jóvenes o si se dan una serie de factores predisponentes.
La infección se caracteriza por el desarrollo de manchas o máculas redondeadas de color café, rosado o blanco, levemente descamativas, en tronco y brazos.
El nombre de esta micosis, pitiriasis versicolor, hace referencia al cambio de tonalidad que tienen las lesiones en verano (blancas) respecto al invierno (rosadas o marrón).
Los cambios de color pueden permanecer varios meses después de que el hongo se haya eliminado.
El pronóstico de la pitiriasis versicolor es bueno y el tratamiento es efectivo, aunque es frecuente que el paciente puede volver a tener otro episodio.

Púrpuras

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Quistes sebáceos

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Siringomas

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Varicela

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Xeroderma Pigmentoso

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