Dermato-oncología

Valoración y atención de tumores benignos y malignos de piel .

Queratosis actínica

Las Queratosis actínicas son lesiones precancerosas de la piel, es decir fácilmente pueden llegar a transformarse en un cáncer de piel. Afectan al 50% de la población y las personas con piel clara son mas propensos a padecerlas.

Su desarrollo se relaciona con la exposición solar acumulada a lo largo de la vida.

Se presentan como lesiones rojizas que se cubren de costras o escamas rasposas al tacto. Cuando la escama superficial es muy gruesa, adoptan el aspecto de un cuerno cutáneo.

Carcinoma basocelular

El Carcinoma Basocelular (CB) es el tumor maligno de la piel más frecuente. Aunque se trata de un cáncer, sólo es invasivo localmente, siendo excepcionales las metástasis a distancia.

Los carcinomas basocelulares se
localizan sobre todo en la cabeza y el cuello. Consisten en lesiones más o menos elevadas, de tamaño variable que, bien en la totalidad de la superficie o en los bordes, presentan un aspecto perlado (brillante y translúcido) surcado por pequeños vasos sanguíneos lineales o telangiectasias.

Carcinoma epidermoide

El carcinoma epidermoide es un tumor maligno de las celulas queratinizantes de la epidermis y sus anexos, afecta la piel y las mucosas que tienen epitelio escamoso estratificado y capacidad de queratinizar. Es el segundo tumor maligno mas frecuente en dermatología.

El carcinoma epidermoide tiene un comportamiento más agresivo respecto al carcinoma basolelular, primero en piel, después en ganglios linfáticos y, raramente, con metástasis a otros órganos.

Melanoma

El melanoma es el tipo de cáncer de piel más grave y puede llegar a ser fatal.
Se trata de un tumor de las células pigmentarias de la piel, los melanocitos. Con frecuencia, su primer síntoma es un cambio de tamaño, forma, color o textura de un lunar o la aparición de uno nuevo.


Entre las causas del melanoma, es determinante el haber tomado en exceso el sol a lo largo de la vida y/o de forma inadecuada. Otros factores de riesgo son tener la piel, los ojos y el pelo claros, que haya presencia de lunares atípicos, displásicos o en una cantidad superior a 50, tener antecedentes familiares o haber sufrido quemaduras solares durante la infancia.

Cirugía de Mohs

La cirugía micrográfica de Mohs es una técnica quirúrgica específica para el cáncer de piel mucho más precisa y eficaz que la cirugía convencional. Esta cirugía requiere de personal muy especializado y con la formación y experiencia adecuada.


Gracias a la cirugía micrográfica de Mohs, aumentan las garantías de que el tumor cutáneo pueda ser extirpado en un único acto quirúrgico y, a su vez, proporciona un mayor índice de curación. Asimismo, se obtienen mejores resultados estéticos que con la cirugía convencional, ya que se evita al máximo la destrucción de tejido sano y las secuelas son mínimas.


¿En qué consiste?


Durante la intervención, se realiza un control de las ramificaciones del cáncer mediante el estudio y la supervisión anatomopatológica de un dermatopatólogo experto. El 100% de los bordes de extensión del tumor, tanto laterales como en profundidad, son examinados, lo que guía al cirujano hasta la completa extirpación del mismo.


Esta intervención puede durar entre 1 y 4 horas, ya que no se plantea el cierre de la herida hasta que no se confirma que el tumor ha sido completamente eliminado.


Beneficios

  • Está demostrado que esta cirugía es la técnica quirúrgica con el menor porcentaje de reaparición del cáncer cutáneo.
  • Respecto a la cirugía convencional, representa un 1% frente al 10% en los carcinomas basocelulares y un 2-3% frente a más del 20% en los que han reaparecido tras ser extirpados previamente.
  • Debido a que la mayor parte de tumores cutáneos se localizan en la cara, el máximo ahorro de tejido permite reconstrucciones posquirúrgicas más estéticas.
  • Respeta al máximo la piel sana, sin que esto repercuta en la tasa de recurrencia y supervivencia, y conservando la funcionalidad y la estética.
Prevención y diagnóstico precoz del cáncer de piel 

El cáncer de piel , aumenta año tras año. La debido exposición solar excesiva o inadecuada es la causa principal. La piel nunca olvida nuestros excesos y con los años nos cobrará la factura. La buena noticia es que detectar el cáncer a tiempo puede curarlo en el 90% de los casos. Por este motivo, es muy importante revisar la piel. Autoexaminarse la piel a menudo y acudir al menos una vez al año al dermatólogo para un chequeo es vital. Detectar lunares, manchas y verrugas que han aparecido de nuevo o que han cambiado puede hacer la diferencia entre curarse o no.

Pensar en el método «ABCDE» puede ayudar a recordar los signos de alarma de un lunar o nevus.

  • Asimetría: el contorno de una mitad no es igual al otro
  • Bordes: los bordes son desiguales, borrosos o irregulares
  • Color: el color es diferente y puede incluir tonalidades negras, marrones o azuladas. 
  • Diámetro: hay cambios en el tamaño, generalmente se vuelven más grandes.
  • Evolución: cualquier cambio en el lunar en las últimas semanas o meses.

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